Salia de mi hospedaje y según la recomendación del conserje del mismo emprendí el viaje que este había esbozado en el mapa que me obsequio.
Lo primero que divise al ver el camino que este era de ruta, el único detalle que nosotros lo hacíamos a pie.
En los primero 500 metros , un hombre con una combi, un tetrabreak empendrio su negocio personal de vendedor de frutas secas, especializado en manies.
Este nos quiso vender las nueces pecan, como unas nueces exótica que acuso traer del tigre, a la vuelta de mi casa, lo que decia que allá no las vendían porque las exportaban.. No claro, vine a concordia a comprar nueces pecan.
¿Sera que como dice el nombre las nueces son extraditadas por los obispos por llevar el nombre de pecadoras?
Lo mas increíble de esta caminata sin sentido fue que en el camino vimos un elefante. Digo "sin sentido" porque eran 10 km de ruta a los cuales decidí abortar a los 6 km del recorrido luego de percibir desyavues constantes de arboles uno tras otros y ciclistas que entrenaban,
acompañados de los sonidos de pajaros exóticos.
Si leyo bien, un elefante en la ruta, ni un puto caballo o vaca como se suele ver en nuestras rutas. El elefante iba en buen camino, kilómetros antes estaba el vendedor de manies, y el lo presentía, lo percibía como el detective al delincuente.
Este mamifero se la paso comiendo pasto, y se le notaba en su expresion el fastidio de volver a comer ensalada otra vez.
Ahora, esto me abrio la cabeza a un punto, uno puede tener un negocio insignificante como el de vendedor de manies, pero si esta en el lugar donde esta el elefante indicado con el dueño dispuesto comprar su almuerzo, este pasa a ser el mejor negocio del mundo.
A todo esto, cuando volví no le dije nada al vendedor de manies.¿Envidia? Si, supongo, mañana vengo con mi camión de manies "Bumm"!!
Al fin y al cabo un elefante gris , es mucha materia gris en mi cabeza toda junta, y debo relajarme un poco más.
