Esta noche ignore la lluvia, ni su olor pudo persuadir mi olfato que estaba dormido. Tampoco los truenos para con mis oídos. Ni el vaivén de la ventana, que acunaba el viento. Solo a la gota de agua, que al amortiguar su caída sobre mi frente, le debo el remomorar de mi existir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario